How Many Roads…

Posteado en Amistad, Euforia, cine con etiquetas sobre Marzo 25, 2008 por johnimonlydancing

Pues bien, en cosa de dos horas estaré en la estación de autobús con destino a Zacatecas. La incertidumbre es algo que siempre ha estimulado mis sentidos, y ahora, en las puertas de este viaje relámpago, desata un sin fin de ideas y maquinaciones. ¿Que secretos, que aventuras, nos esperan a mi, y a mi fiel amigo “tacones fogosos”…? 

(pantalla en negro, comienza de manera tenue pero creciendo música de tonadas heroicas)  

Voz de narrador: Este Verano (can can can can)Un icono de la música pop, una ciudad fría, un destino y…DOS JÓVENES

corte a:Yorch y un servidor saltando de la parte trasera de un camión de cerveza en llamas, a punto de explotar.

Voz de narrador: Aventura.

Yorch y un servidor salvando a Bob Dylan de un misterioso ataque terrorista extraterrestre (imaginen ahora la escena llena de disparos de láser, saltos, karatazos, sangre…)

Voz de narrador: Misterio 

Bob Dylan confiesa a nuestros protagonistas (Yorch y un servidor) un intrincado y fantástico plan para que los terroristas extraterrestres, quienes se alimentan de toques en el cisirisco, conquisten la tierra (imaginen la escena en tonos oscuros, poca luz y sonido de goteras)

Voz de narrador: Drama

En una pista de baile llena de destrozos, un servidor sostiene a Yorch en sus brazos mientras grita de manera desenfrenada : Nooooooo¡¡¡¡, llévame a mi. (Ahora imaginen las ropas llenas de sangre, la toma es un plano cenital, y en el fondo música dramática)

Voz de narrador: RomanceYorch en tórrido apretón de tamagochi con una rubia superior, mientras un servidor, con movimientos cachondos, aplica el arrimón de cayo a una morocha de fuego. 

Corte a: Yorch siente extraño que la morocha de fuego haya ido a tantos conciertos de Dylan anteriormente La mujer de zacatecanas curvas turns out to be un stalker de esos que le piden a Dylan que chupe sus lentes. En apretado aullido, alcanza a saltar por el balcón de lo que prometía ser el departamento del amor. . .  

no se pierda el maravilloso estreno de: TWO THIN MEN, THE STORY OF THE PISTA BROTHERS. “HOW MANY HOLES MUST A MAN DANCE DOWN”

  Próximamente en su cine favorito…to be continued. En relidad existe en mi una pequeña duda de que esto pase, pero al menos traeremos con nosotros algunas anécdotas curiosas…o de menos flores huicholas. y na’ más por que hay amor les dejamos el póster de esta fantástica foto-2.jpgfoto-2.jpg

Existen Ciudades…

Posteado en Poesía, ensoñación, misterio con etiquetas, sobre Marzo 19, 2008 por johnimonlydancing

Existen ciudades

donde la lluvia

empapa los zapatos

y deja intactas

las más altas azoteas.

 

Ciudades donde los viejos

usan sombrillas

bajo los postes de luz.

 

Lugares calurosos,

donde las mujeres,

impregnadas de deseo,

suben desnudas a los árboles,

cargando en sus fauces

pálidos jóvenes.

 

Callejones,

donde las manos pobres

guardan entre los dedos

galaxias de juguete.

 

Existen lugares

donde es mejor

encomendarse a la locura

y amarrarse

a la torre más alta

de una iglesia.

Sorted For E’s & Wizz: Cabalgando en el lomo de un pez naranja hasta los labios rojos de una mujer rubia.

Posteado en Amistad, Euforia, Música, ensoñación con etiquetas, , , sobre Marzo 11, 2008 por johnimonlydancing

11:28 pm. Es un lunes simple, y sin embargo, mi apatía cotidiana no logra borrar la sonrisa que existe en mis labios desde el sábado. Más de un viaje existió ese día. Se debe de aprender que las geografías no son sólo físicas, y muchos son los caminos que se forjan entre los tejidos de notas musicales y las pupilas de las personas que uno quiere. De verdad, no alcanzo a concebir un mejor destino que el que nos muestra un viento frío que con sus notas filosas se pasea entre amigos.

Oh is this the way they say the future’s meant to feel? Or just 20,000 people standing in a field.

Cold War Kids, las primeras tonadas que llegan a mis oídos, nada que despierte mi asombro. Camino entre cientos de personas, encuentro rostros conocidos, y rostros que me gustaría conocer. Antiguas amistades se convierten en reencuentros. Pareciera que va a ser una noche larga, llena de luces, de movimientos. Una de esas noches que pueden contener al mundo entero, una de esas noches en donde todo va a estar bien.

De la distancia llegan nuevas notas, Disco Ruido, un buen pretexto para bailar. Las sonrisas comienzan un vuelo que en algún momento pareció no tener fin. Salto de un lado para otro, doblo las rodillas, subo, bajo, meneo mi cuerpo entre el humo y las personas.

El estomago me esta matando, busco un poco de agua, no consigo nada, busco la unidad médica y un pepto soluciona mi malestar. Ahora abandono a The Cribs y comparto con Yorch Lo-Fi-Fnk. Entonces aparece un pez naranja.

And I don’t quite understand just what this feeling is. But that’s okay ’cause we’re all sorted out for E’s and wizz.

Corremos, Saltamos, Cantamos, estamos entre amigos, estamos felices. La música se estrella contra nuestros rostros, transportada por luces de colores. El frío parece no hacer mella en nuestros cuerpos. Descubrimos que el mundo se constituye por pulsos, por ritmos. Todo lo que nos rodea tiene y nos envuelve en un palpitar específico. Ciclos y secuencias dictan nuestro proceder y nos obligan a su vez a producir nuevos ritmos. Nuestro entorno se puede resumir en beats y todo beat puede traducirse en música. El cielo entero se convierte en una nota que sabemos y cantamos, que compartimos con los demás.

At 4 o’clock the normal world seems very, very, very far away. Alright.

Un hombre de corbata y lentes se sube al escenario: Jarvis. Las palabras no alcanzan, la música es genial, llamamos a los amigos por celular, compartimos las canciones. Yorch y yo nos sentamos en el pasto, agradecemos la amistad mutua. Es un momento ideal para que se pare el mundo, Y, en efecto, se detiene, y por unos segundos uno agradece con toda la sinceridad que conoce, mucha o poca, poder compartir momentos así con los amigos.  Dos canciones de Cut Copy, hubiera querido más, sin embargo, dos canciones muy disfrutables.  M.I.A. hermosa, se erige en el escenario entre  alarmas y balazos, nada mal, nada mal…

Entonces, la noche se rebela como epifanía, estoy escuchando a los Beastie  Boys, a mi lado una hermosa mujer rubia, con unos ojos azules que podrían encender la totalidad del cielo si así lo quisieran. Bailamos, reímos y mientras “Sabotage” suena, acompañada por miles de gritos, mis labios encuentran los de una mujer salida de la mitología romana. Una luna artificial, nada en la venenosa flor de sus labios, con una pálida complicidad. Encuentro en su boca un sonido que es más alto que cualquier Dios, un canto nunca escuchado. El milagro desnudo se viste de cuerpo y la saliva se adelanta al deseo con pasos mudos…

Sigo sonriendo, esperando que este gusto a ensueño dure al menos un día más.  

De vuelta

Posteado en cine, misterio con etiquetas, sobre Marzo 7, 2008 por johnimonlydancing

Muchas cosas han pasado desde la última vez que visité este espacio. Para empezar las rutas trazadas en el mapa de una tierra particular, que existió, únicamente, entre pistas, mensajes y mi imaginación,  quedan sólo como marcas estériles en las palmas de las manos.

Por otro lado tuve la oportunidad de participar en el FICCO. Como apasionado del cine la experiencia de platicar con críticos, directores y curadores fue por demás grata, no obstante, debo confesar que lo mejor de todo esto radicó en la fiesta de clausura, la cual fue magnifica. Claro que mi principal motivo para asistir era la cabellera pelirroja de la mujer que me contrato como traductor para el festival: Adriana. Esa noche mis dedos ansiosos buscaban dibujar nuevos caminos por las carreteras de su cabello, descubrir el mar de su vientre, para permanecer naufrago en un tacto hasta ahora desconocido, complicidad de piel en donde la dicha radica en ahogarse en la oscuridad de cuatro paredes. Las luces, el alcohol, la música eran disfrutables, pero no tanto como la sospecha de sus labios en juguetona comunión con los míos… Por supuesto nada de esto sucedió, al menos no con Adriana. En el momento que su ausencia se hizo realidad, me dedique a buscar una silueta que pudiera sustituir mis anhelos: se llama Daniela, y de ella, o Adriana, no he sabido más. Por suerte, tengo que llamar a Adriana pronto para ver lo de mi pago, quizá ahí, tenga la oportunidad, y el tiempo, de al menos, compartir una taza de café… sólo Dios sabe.

  

Otra de detectives

Posteado en Duelo, misterio, ominoso con etiquetas, , , sobre Febrero 16, 2008 por johnimonlydancing

Me caracterizo por tener una de esas compulsiones neuróticas en donde las dudas no tienen cabida. Me obsesiona saber que me voy a morir sin conocer millones de libros, películas, lugares y canciones, y que esta falta de conocimiento dejará siempre un sin fin de dudas irresolutas.

El más mínimo flirteo con la punta de un iceberg me empuja al agua helada para tratar de conocer la base de este, incluso, si esto implica perder los dedos de las extremidades o las extremidades en sí.  Es por todo lo anterior que los juegos detectivescos causan en mí un morboso placer que sólo puede ser equiparado a lo que sucede en la intimidad de mis párpados.

Sí, sigo con las pistas. De Blur y su “Chemical World”, hemos pasado a The Rocky Horror Picture Show, de Frank N’ Furter a Bogart en Casablanca. El mapa es oscuro y en lugar de países, las rutas se componen por los fragmentos de los objetos amados que habitan en mi memoria. Mis películas queridas, las bandas que me gustan, los autores que me enseñan más de la psicología humana que de los componentes literarios de una época,  son partes de la ruta. 

Después de la cita a Casablanca, la última línea que Bogart le dice a Ingrid Bergman, pasamos a una cita de Romeo y Julieta, y, posteriormente a otra cita de Blur, la cual culminó en una nueva pista que citaba “No Second Troy” de Yeats. Al parecer he llegado al final del camino. Resulta que esta tierra en particular es cuadrada, y que después de Yeats el mundo encuentra su final.  

Por un lado me siento aliviado, por un instante comencé a sentirme como un insecto cuyos instintos son explotados para un estudio, y es observado desde lo alto de una caja de cristal, por el otro me siento halagado, hace mucho tiempo que nadie se había tomado tantas molestias para llamar mi atención, pero sobre todo, tengo miedo. Miedo de toparme con una realidad que nada tiene que ver con mi imaginación. Miedo a decir que no y lastimar a alguien. Miedo de llegar a la base del iceberg con las extremidades mutiladas y el corazón congelado.  

Modern Life is Rubbish, My Dear Moor (El retorno de Mystic)

Posteado en misterio, ominoso con etiquetas, , , sobre Febrero 13, 2008 por johnimonlydancing

Existe siempre, o casi siempre, un pequeño burbujeo en la cabeza, (que he  atribuido a los  diminutos cascos de mis ideas que como pequeñísimos caballos, se precipitan y chocan contra mi frente) cada que uno se enfrenta  a la incertidumbre, y la mañana de hoy no fue la excepción. Ahí estaba yo, en el interior del salón 324, en busca de la solución del misterioso mensaje, frente a una pared que me miraba con su único ojo: una hoja blanca con letras gruesas, pegada con dos pedazos de cinta adhesiva azul. Me extendí para tomar el papel, el cual decía: “I will wear my heart upon my sleeve for daws to peck at” debajo de la cita instrucciones precisas para avanzar a la siguiente pista: “Dime quién lo escribió, el lugar exacto, y en boca de quien.”  Antes de continuar, puse mis conocimientos de semiótica a funcionar: “claro, no sólo debo tomar en cuenta la cita, el recado tiene detrás un texto” el texto era Sure Thing de David Ives, una obra de teatro en donde una pareja resetea su plática cada que alguno dice algo inconveniente, hasta que, por fin logran hacer clic. Esto me hizo pensar en las conversaciones, más bien casuales, en donde suelo decir tonterías, tratando de ser gracioso y las chicas me miran, un poco distantes, con cara de circunstancia. Pero, aún así, no logré resolver la identidad de la titiritera detrás de este juego.

Rumbo a la salida de la fac, puse a trabajar mi memoria…la cita sonaba familiar, después de corroborar suposiciones (había que estar seguro, antes de mandar la información) mi celular escupió un texto: Shakespeare, Othello, Iago, acto 1 escena 1. Momentos después, recibí una respuesta: “Efectivamente Roderigo…” Changos¡¡¡, yo era Roderigo, el personaje más patético en el mundo del Moro. Mi nombre es, en efecto Rodrigo, y quise suponer que la mención al personaje de Shakespeare era sólo una manera de jugar con el hipotexto.    

La tarde pasó, y de vuelta a la facultad, en el seminario de semiología musical,  otro misterioso mensaje: “In a chemical world it’s very, very, very cheap (cómpralo en la cooperativa zapatista)” Habíamos pasado de Shakespeare a Blur en cuestión de unos cuantos mensajes. Me dirigí a la cooperativa tratando de recordar la totalidad de la canción. Llegué a la cooperativa, recordé de manera muy vaga algo sobre un té azucarado y algo sobre un chocolate para dormir.   No encontré chocolates, y supuse que, si la taza de té era la pista, bien podía pedir un café, que viene en el mismo tipo de taza. Respondí el mensaje : “tengo una taza de café en la mano, ahora que?” nada sucedió por unos instantes, después un mensaje en el que se leía: “No, no es café, resuelve la pista y regresa en la mañana” Regresé a casa consternado. Busque entre mis discos, puse el de Blur, intentando encontrar alguna luz, y sigo clavado en la incertidumbre  mientras escribo estas líneas. Mandé un mensaje, este decía que la canción de Blur hablaba de té y chocolates pero que, según yo, no tenían chocolates en la cooperativa… y luego… nada.

Supongo que tendré que seguir en mi papel de Sam Spade y continuar mañana con este caso.

Mystic

Posteado en misterio, ominoso con etiquetas, , , sobre Febrero 12, 2008 por johnimonlydancing

Hoy fue una de esos días en donde todo parece tener una autonomía que no corresponde al ritmo general del mundo, o al propio. Uno de esos días, que desde el sueño se perfilaba con un tiempo viscoso, un tiempo  disfrazado de fantasma. Uno de esos días, en donde la vida decide ponerse juguetona, y mostrar una sonrisa entre tierna y estúpida.  

Mientras viajaba en el auto de mi querido papá José con mi fiel compañero de baile, Yorch “tacones fogosos” Hernández, note la pantalla de mi celular parpadeando en tonos naranjas. Tomé el mencionado aparato, para ver que había recibido un mensaje. El número telefónico, del cual provenía el texto, no parecía encontrar eco alguno dentro de mi muy perjudicada y torpe memoria, por lo que el saber el contenido de dicho texto llamó, de manera casi inmediata, a mi curiosidad. El texto dictaba algo sobre tomar riesgos en la vida con el fin de mejorarla, y después agregaba: “si quieres jugar ve al salón 324.” Me confieso fanático de las novelas de Chandler y de Hammett, novelas que fueron parte de mi solitaria adolescencia de niño pálido y virgen, por lo que el misterioso mensaje excito un sin fin de teorías respecto a la cara de la misteriosa remitente.

Tomé el celular, y respondí el mensaje con dos signos de interrogación, más tímidos que curiosos, y después… nada. Desafortunadamente, mi plan para obtener información respecto a la remitente se vio truncado por falta de crédito. Oh Dios, por que desprecias al más pequeño (meaning chaparro) de tus hijos, pensaba mientras la cábula  de José no se hacía esperar. Después de unos minutos, José ofreció su celular y llame al misterioso número. Del otro lado del aparato se escucho una breve voz de mujer: “bueno,” a la que respondí: ” bueno, habla Cano, ¿quien habla?” …la llamada, como era de esperarse, se cortó. De nuevo, llame y nada. A esta llamada le siguieron un par de mensajes en donde lo único que descubrí fue que, en efecto, como en aquellas novelas negras de mi adolescencia, debía jugar al detective. Después, el silencio.

En mi cabeza las cosas suceden de manera extraña, para mí, la voz sin rostro del otro lado de la línea se perfila como la promesa a la que he querido vestir de mujer y que todavía no decide ponerse rostro para ocultar la ausencia, es injusto lo sé, sé que debo parar mi hiperactiva imaginación, que a la menor provocación se desboca, tropezando con más de una pared.

Quizá no sea así, no sea nada de lo que imagino. Quizá es una elaborada broma. Quizá sólo se trata de un rato curioso. Quizá la persona cuya voz sólo conozco por un breve “hola” no sea lo que mi imaginación ha creado. Comos sea, agradezco esa fugaz emoción, que si bien, no tiene relación con las cosas que suceden en mi cabeza, logró dibujarme una sonrisa.  

La infancia es un terreno baldío

Posteado en infancia, ominoso con etiquetas, , sobre Febrero 1, 2008 por johnimonlydancing

Abro el cajón de mi buró y en su interior encuentro una pequeña caja de cartón. Dentro de ella, un mundo de imágenes impresas se derrama frente a mis ojos. Fotografías de la infancia, imágenes sobre las que no tengo ya memoria, que sólo existen desde la inmediatez de las figuras en el papel, momentos que no tienen referencia en mi pasado, y sobre los cuales, construyo una historia que quizá no es la verdadera pero es la que quiero recordar. Veo la imagen de un niño. Soy yo. Me encuentro con los ojos bien abiertos, parado en el jardín de una casa que ya no existe, y no logro reconocerme. Trato de buscar en esa imagen de papel algún rasgo familiar que me permita el reconocimiento, y es inútil.

¿Y todo para qué ?

Posteado en Duelo, sufro con etiquetas, , sobre Enero 30, 2008 por johnimonlydancing

Queridos lectores: disculpen la extención de este post, espero que al menos lo disfruten. 

Resulta que un día uno aprieta fuerte los puños, se mira con determinación al espejo y dice para si mismo: ¡basta! Resulta que un día uno se moja la cara y se muestra convencido de que todo está bien, que es momento de sacar “dry your eyes” de la playlist y abandonar una postura pesimista. Sin embargo, resulta que existen los amigos en común, y las reuniones en donde uno coincide con la que en otros días parecía ser una promesa con rostro de mujer.

En un principio todo parecía estar bien. Yo me mantenía jovial, se intercambiaban las anécdotas, y las risas y el alcohol fluían. De pronto, ella decidió que era hora de retirarse. Incluso cuando su aguante etílico es sólo comparable al del más salvaje de los kosakos, bebiendo al nivel del mar, no le hubiera sido permitido manejar maquinaria pesada.

Sin dar más razones, salió de la casa y se dirigió al coche. Yo, creyéndolo prudente, decidí acompañarla por si algo sucedía en el camino. “Tengo frió”, dijo. La verdad yo también sentía un airecillo pendenciero que se colaba hasta salva-sea-la-parte, y aún así le ofrecí mi chamarra. Estoy de acuerdo, nadie me manda a ser imbécil, bien pude decirle, con tono más despreocupado que estoico: “sí, no mames, está helando” Pero bueno…

Nos subimos al coche, y partimos hacia su casa. No habían pasado más de 5 minutos cuando, sobre Barranca habiendo cruzado apenas Revolución, sentimos un tremor y un ruido estrepitoso que provenía de la llanta delantera izquierda del pequeño Ka plateado en el que nos transportábamos. ¡¡¡MADRES!!! La llanta se había impactado, después de haber sido propulsada por un bache, contra un camellón. Después…el silencio. Mi primera reacción, tratando de ser optimista, fue: ¡a huevo!, ya alcanzamos el satori, la revelación esta en nuestras manos, somos los elegidos y este estruendo es el beso de Buda que nos muestra una realidad divina lejos de todo despojo material…

Lamentablemente, no existía toque alguno de divinidad en los muchos fragmentos del tapón esparcidos por barranca, ni en el ring, tan doblado que parecía estar haciendo muecas de dolor; el único despojo material que dejábamos, era el coche parado en el carril de en medio.

Poniéndome la armadura de caballero, proferí: “no te preocupes, cambiamos rápido la llanta y nos vamos, no pasa nada.”  Antes de continuar con esta bonita anécdota, llena de lágrimas y risas, cabe mencionar que, ni mi estatura, ni mi impactante musculatura, me califican para este tipo de trabajos físicos. Pero, ¿como iba a quedar mal frente a la chica?

Primero, había que orillar el coche. La llanta no dejaba que este avanzara. “Ponlo en neutral y yo lo empujo, así no se daña el motor”  quizá, esas palabras hubieran salido de mi boca como un eufemismo sexual, pero, no, eran literales. Con mucho esfuerzo logramos orillar el coche. Saqué el gato de la cajuela, me dispuse a quitar los pernos de la llanta, mientras dos oscuras figuras eran escupidas desde las sombras hacia nuestro paradero: dos respetables oficiales de policía. “Buenas joven, todo bien” yo pujando conteste “sí oficial, todo en orden, sólo un pequeño accidente. Aquí podían suceder dos cosas: a) nos ayudaban b) nos ensartaban cual turco a manos de noble rumano.

Los pernos cedieron, y la llanta, conservando su mueca de dolor, salió. Ahora solo faltaba poner la llanta de refacción, y listo. Sin embargo no contaba yo con que los Ka tienen la llanta de refacción debajo del coche sostenida por un pequeño alambre. Tirado en el piso, jalaba y jalaba el alambre para liberar la llanta ,al ritmo de un amable: “duro joven, jálele un poquito más y ya sale.” Yo jalaba, y jalaba, tratando de que no se me saliera hasta el apellido. Ella miraba, mientras caminaba de un lado al otro, mordiéndose las uñas y diciendo: “no puede ser, no puede ser”. Por fin salió la llanta, yo conserve mi apellido,  y la susodicha circunferencia de caucho fue puesta en donde debía.

“Pus mire joven, nosotros estamos pa ayudarle, digo. Y pus, digo, ya sabe que la multa por conducir ebrio es juerte, no?  Y hay que mandar el coche al corralón y a ustedes al mp por (no se cuantas) horas, digo. Y pus neta, uno no quiere incomodarlos.” Yo sabía que tanta amabilidad no era gratuita. Así que rápidamente saque $ 100 m/n  y entregándolos dije: les agradezco mucho su ayuda. Sé las consecuencias de manejar borracho, es por eso que la señorita, aquí presente, venía al volante y no, yo que traigo encima unas cubitas” subimos rápido al coche y continuamos nuestro camino.

Habiendo avanzado unos 100 metros se escuchaba un “flap, flap, flap” que provenía de la misma llanta accidentada. Sí, la llanta de refacción no tenía una sola libra de aire.  Sus nervios ya erizados se pusieron más intensos. “no te preocupes, lo peor ya pasó, esto se arregla en una gasolinera” decía tratando de calmarla.

Por fin, habiendo pasado a una gasolinera, llegamos a su casa. Ella había insistido en dejarme en mi casa primero, a lo que me negué. Después de un vaso con agua pedí mi taxi, sin contar con capital alguno,  y llegue a casa. Cabe mencionar que me ofreció quedarme en la suya, pero, la verdad encontraba un cierto gesto de incomodidad que no era mi intención provocar. A la mañana siguiente le llamé para saber como seguía, y entonces me pegó: no era yo quien debía llamar. A fin de cuentes quien se regreso solo, había sido yo, y quien solucionó todo, también. No esperaba una retribución por parte de sus labios, y en varias ocaciones agradeció todas mis atenciónes.  Yo sólo quería que se diera cuenta de que sigo ahí, siempre, para ella. De que puede contar conmigo, no como pareja, ni siquiera como amigo, sino como ser humano, como prójimo.

Resulta que un día uno amanece y lo que lo tiene triste no es precisamente la ausencia,  ni la nostalgia.  No es la tímida ira que nace a partir de la distancia. No, lo que a uno lo tiene triste es que, incluso cuando ya no hay vestigios de las antiguas tardes, uno se da cuenta de que está ahí, simplemente, sin más. creo que a sus ojos estoy, no para ella, sino como una mero estado ontológico, sin mayores calificativos, y es entonces cuando uno se sabe un poquito ignorado.

Corazón en claroscuro. notas sobre Mala Noche de Gus Van Sant

Posteado en cine con etiquetas, sobre Enero 28, 2008 por johnimonlydancing

Inclusive cuando la luz se derrama con violencia desde una solitaria lámpara, existe una especial sutileza en los rostros que ilumina, que apenas salen de la sombra, para crear una geografía extraña en los cuerpos de los personajes, una geografía que comienza como un mero elemento estético pero, conforme avanza la obra, se convierte en un diálogo sin palabras que nos trasmite, no sólo los sentimientos del autor, sino también, una visión social.

En Mala Noche (1985), Gus Van Sant crea escenas que conjuntan elegantes composiciones y  toscos escenarios. Una atmósfera extravagante en la que identidad, amor, sociedad y otredad,  crean la ruta para que una aparente taxonomía del deseo trascienda sus limites y se convierta en una voz idiosincrática dentro del panorama del cine independiente americano. A primera vista, Mala Noche puede parecer sólo una obra más dentro del mundo del cine gay, por la relación que retrata entre  Walt, un empleado treintañero, de una tienda de licores en Pórtland Oregon, y Johnny Alonso, un adolescente mexicano, inmigrante  ilegal, de quien Walt se enamora. Sin embargo, la caracterización que el director hace de sus personajes permite que cada uno adquiera una carga social que juega con los límites de este género y convierte la obra en un comentario más complejo y profundo del panorama americano y de la identidad en general.

La homosexualidad en esta cinta no es una política nota al pie de página, sino un hilo conductor que define un diálogo entre luces y personas. La condición sexual de Walt sirve como pretexto para incluir la imagen del “otro” en el panorama cinematográfico. Por medio de un cierto lirismo beatnik aparece la relación entre contrarios, cazador y presa se pasean por un cuadro urbano cambiando estos roles de manera constante. Se crea un diagrama de necesidad mutua y explotación, una estructura de economía socio-sexual que convierte en transacción cada tinte de cada cuadro de la cinta.

En este diálogo de contrarios propuesto por Van Sant, el fetiche étnico de Walt se convierte, mediante la ira, en una generalización absurda de los mexicanos. Una pasión en donde el otro rechaza a aquel con quien comparte bando, aquel que tampoco es parte de los demás.

Johnny es un personaje que encierra en sí un sinfín de minorías, si bien él no es gay, se presenta a los ojos de Walt como la otredad. Johnny es el extranjero, el inmigrante, el pobre, el niño, el idioma aún ajeno, la piel que pertenece a la ensoñación, pero nunca a la realidad. Johnny es la otredad dentro de la otredad. En este aspecto, el objeto del deseo sirve para la denuncia. El juego en 16 mm entre luces y sombras acentúa cada  diferencia retratada en la obra. Van Sant maneja los extremos desde una perspectiva visual además de conceptual. Mala Noche es una cinta que mediante un exuberante blanco y negro retrata complicaciones sociales y políticas, en un diálogo en donde el amor y la anatomía del deseo sirven como pretexto para mostrar, enfrentarnos y comprender un mundo de otredades.